Ezeiza
- 14 abr 2020
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- ¿De dónde viene? – le preguntaron en migraciones mientras revisaban el pasaporte europeo de Javier.
- De Madrid, vuelo directo – respondió Javier cansado y sabiendo que esa información figuraba en su pasaporte.
- ¿Primera vez en Argentina?
- No… yo soy…
- ¿Viene por vacaciones o por trabajo? – le interrumpió.
- A visitar familia, amigos.
La mujer lo miró a los ojos, luego selló el pasaporte y se lo devolvió a Javier.
- Bienvenido a nuestro país. Que tenga una buena estadía.
Javier le devolvió la mirada, pensaba en decirle que él era argentino pero prefirió seguir su camino por el aeropuerto de Ezeiza, la última vez que había estado ahí fue diez años atrás cuando junto a su familia partieron para España. Se detuvo en una confitería y usando su mejor, pero oxidado, acento porteño pidió un café con medialunas.
- ¿Javier? –dijo una voz tras él mientras daba el primer mordisco a la medialuna.
- ¡Cristian! – Respondió tras reconocer la voz de su amigo- gracias por venir a buscarme es que mis tíos ya están viejos y bueno visteis…
Hubo un pequeño silencio en el cual Javier se sintió culpable por no haberse mantenido en contacto con Cristian, salvo esporádicamente, este era el caso.
- No hay problema ¿cómo no iba a venir a buscarte? Si después de tantos años recibo un mensaje tuyo, además ahora soy tachero, para eso estoy – dijo y se rió mientras lo abrazaba.
- ¿Querés un café, medialunas?... yo invito.
- na deja, ¡puedo pagarlo! Nuestros pesos acá sirven –respondió Cristian.
- Este es, Corsa modelo 2001. Lo compramos con mi viejo dos meses antes del quilombo.
- De diciembre, ¿no? –dijo dubitativo Javier.
- Claro que ustedes se habían tomado el palo a principios de ese año – respondió Cristian mientras ponía en el baúl las valijas.
- ¿no tenían un cyber? – preguntó Javier tras cerrar la puerta del auto y ponerse el cinturón.
- si… lo teníamos… hasta hace año y medio, había empezado a bajar la clientela y antes de pedir un préstamo para que siga funcionando decidimos usar el auto como taxi.
- Allá en Madrid ya casi no encontráis, ahora con los teléfonos tenéis internet, dentro de poco ya van a ser una pieza de museo.
- hicimos bien entonces, una deuda menos – Cristian dijo esto último en voz baja.
Mientras se acercaban a la salida Cristian sacó el ticket del estacionamiento de su billetera.
- yo pago –dijo al instante Javier.
- na deja, yo te invito, hace diez años que no nos vemos, dejame invitarte.
- nooo, te voy a pagar, no es de favor lo que estás haciendo, es tu trabajo. –atinó a decir Javier.
- chabon, pago yo, todavía no soy un muerto de hambre, nuestra plata vale.
Javier hizo silencio, ya vería la forma de pagarle. –Gracias- añadió.
Tras pasar la barrera Cristian encendió la radio y por unos minutos reinó el silencio entre ellos.
- ¿Qué tal España?
- Bien, que se yo.
- ¿Bien que se yo? ¿Estás en el primer mundo y sólo eso sabes decir? Cómo me gustaría poder tomármela de acá... ¿y las chicas que tal son? –tras ello Cristian encendió un cigarrillo.
- bien, igual que las de acá, dos piernas, culo, tetas –respondió rápidamente Javier, un poco arrepentido de no haberse tomado un taxi, diez años era mucha la distancia que los separaba con Cristian.
- Ja, gracioso volviste de España ¿sos comediante?
- En parte sí, o sea trabajo en una empresa de informática pero si, los fines de semana hago stand up –le respondió Javier mirándolo.
- jaja, mira vos, quien hubiera creído… Podríamos haber puesto una sucursal de nuestro cyber allá. “Cybers Reynaldo International” nos hubiera venido bien.
- ¿y vos qué tal?, digo aparte del taxi, ¿tus viejos?
- bien, va que se yo, tenemos el taxi con el viejo, estamos terminando de pagar algunas deudas… el año en que te fuiste nos pegó mal, va a todos los argentinos, solo que nosotros nos tuvimos que quedar… después bien, haciendo alguna changa aparte para llegar a fin de mes con el alquiler. Mis viejos bien, jubilados, tratando de llegar a fin de mes, como todos acá en este país.
- ¿Alguna chica? –preguntó Javier tratando de cambiar de tema.
- ¿tenes alguna para presentarme?
- de momento no.
- igual cada tanto algo picoteo y si no hay nada voy a lo de “Ester”.
- ¿Ester? –dijo confundido Javier.
- si un puterío –Cristian lo mira extrañado- ¿no hay allá? ¿nunca fuiste a uno?
Javier levanta las cejas y suspira.
- Na para don ponedor, laburo todo el día de lunes a lunes cuando pensas que tengo tiempo para conocer a alguien.
- no dije nada. –dijo Javier.
- te conozco bien, habrán pasado diez años pero te conozco. –respondió Cristian mientras disminuía la velocidad del coche por el tráfico. - que hijo de puta este tráfico del orto, vamos a tener para rato.- le dio una pitada a su cigarrillo y tocó bocina un par de veces, luego subió la radio.
…”A una semana del entierro del ex presidente Nestor…”
- Viejo choto como nos cagó dejándonos a la vieja trola –dijo Cristian hablándole a la radio- son todos una mierda, ¿y allá la política?
Javier permaneció en silencio observándolo unos segundos luego le respondió –Boludo en qué país vivís, a estos tipos tienen que hacerles un monumento…
- de qué me estás hablando salame, de qué país, si vos no vivís acá, te fuiste hace diez años – dijo Cristian mientras los bocinazos continuaban y para descargar su malestar él tocó también.
- ¿qué tiene que ver? Las noticias viajan, por fin América latina…
- ¿América qué? ¿El boliche? Hablas de Latinoamérica pero vivís en Europa, ganas en euros, no tenes deudas y seguramente te coges a la más rubia de tu oficina, salí de acá.
Javier abrió la puerta del auto que estaba detenido y se bajó.
- dale boludo subí. ¿Te vas a ir caminando? Es una boludez, todo, dale subí. –dijo Cristian tras suspirar.
Javier miró a su alrededor, los autos tocaban bocina mientras el sol del mediodía hacía que el calor emanara del asfalto, eso le hizo doler la cabeza. Les esperaba una larga espera mientras que el carril que conducía a Ezeiza fluía tranquilamente. Largó un largo suspiro y volvió a subirse.
- Acá soy español y allá soy sudaca, una mierda. No pertenezco a ningún lugar, digo, tan bueno al final no está, allá también hay deudas –no quiso decirle que la casa de sus padres estaba embargada, gracias burbuja inmobiliaria, pero aun así prefería vivir allá- no es tan fácil como crees.
- ¿A qué viniste entonces? –Quiso saber Cristian tras una larga pausa- yo no hubiera vuelto.
- Falleció mi abuela hará dos meses y por trabajo no pude venir – Javier se guardó para sí que venía a vender la casa- así que acá estoy, diez años después… yo no quería irme pero bueno, así es la vida.
- tuviste suerte, los que nos quedamos acá la padecimos, la padecemos, que se yo. Ya no se.
Sin decir palabra Javier sintonizó FM.
“And fly away from here, anywhere, I don't care, we'll just fly away from here, our hopes and dreams, are out there somewhere”
- ¿Estos no son los de Armageddon? –preguntó Cristian mientras seguía el ritmo con la cabeza.
- Si –dijo al cabo de unos segundos Javier- Aerosmith.
- Que película de mierda. ¿Te acordas que la vimos en el cine? a vos te gustaba la piba.
- Liz Taylor- respondió rápidamente Javier con una sonrisa.
- Esa, si. Ahí en esos cines de la costa– Cristian puso primera y el auto empezó a moverse muy lentamente.
- si obvio, que vacaciones, buenos años.
- ¿fuiste a Ibiza al final? –tras una pausa en la que Cristian recordó la última conversación con Javier.
- No, nunca.
- Ah me encantaría ir, cuando vaya a visitarte vamos a ir.
- Obvio –respondió Javier sabiendo que posiblemente nunca sucedería.
Los autos comenzaban a moverse, luego se detenían para otra vez avanzar.
- Esperemos – Cristian suspiró y pareciera que su soplido barrió los autos porque ya empezaba a despejarse el camino- tal vez en una hora llegamos, ¿querés que nos tomemos una birra? Podemos ir al muelle de la costanera, como hacíamos antes. ¿Te parece?



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