Detrás uno
- 16 oct 2018
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 21 oct 2018
- Cuidado que el espejo está mal colgado –le dijo Vanina a Esteban desde el dormitorio – y apurate que todavía me tengo que maquillar.
Esteban, en el living y absorto en la tv, no escuchó la advertencia de su novia. Apagó el televisor y se quedó contemplando su reflejo sobre la pantalla negra y se percató que aún no se había cambiado. Se dirigió al dormitorio, abrió su cajonera, tomó una camisa y pantalón bajo la mirada atenta de Vanina que aún seguía intentando ponerse el vestido.
- ¿te ayudo? – dijo Esteban con una mirada picara. - no, dale cambiate que vamos a llegar tarde sino.
Se puso sus medias favoritas, las suaves por dentro, se calzó los zapatos y se dirigió al baño. Tomó la rasuradora y comenzó a recortarse la barba.
- pone una toalla así no dejas pelos en el lavabo – sonó la voz de Vanina a lo lejos.
Esteban suspiró, miró a su alrededor y no vio ninguna toalla, se fijó en el cajón bajo el lavabo que la humedad y calor del ambiente había hinchado y al cerrarse quedó trabado a mitad de camino. La luz solar proveniente de la ventanilla quedó reducida a la mitad tras el paso de una nube. Esteban dio una patada y el cajón se cerró pero el espejo cayó en seco sobre el lavabo. Era un espejo redondo con un fino marco metálico, Esteban escuchó cómo se agrietaba y partía en varios fragmentos. Su rostro ahora se veía reflejado como en un cuadro de Picasso.
- ¿qué fue eso? –se oyó decir a Vanina.
- Tengo bronca conmigo mismo por lo que pateé el cajón, se cayó el espejo y se partió –escuchó decir Esteban cercano a él.
- ¿cómo? – dijo Vanina.
Esteban estaba confundido, el no había dicho nada.
- Perra estúpida, dije…. –comenzó a decir una voz proveniente del espejo. - Nada, nada –dijo Esteban y cerró con traba la puerta del baño.
Las distintas imágenes fragmentadas de él que se veían en el espejo, observaban a Esteban. Éste retrocedió.
- ¿por qué cerraste la puerta? ¿de qué tenes miedo? si eso es lo que paso –dijo el fragmento superior derecho.
Esteban se abalanzó sobre la canilla, la abrió y refregó su cara sobre el agua mientras respiraba con fuerza.
- Por más que te laves la cara vamos a seguir estando acá imbécil –dijo el fragmento triangular ubicado en el centro.
Esteban tomó la toalla y hundió su cara mojada en esta.
- Somos tan reales como vos, digamos que… somos vos… -dijo el fragmento inferior izquierdo. - no te preocupes Esteban, todo va a salir bien – dijo el fragmento cuadrado del borde derecho con una voz suave.
Esteban levantó su mirada y la dirigió al espejo.
- ¿Quiénes, qué son ustedes? –les preguntó Esteban. - ¿Sos sordo o qué? Te dijimos que somos parte de vos… - somos los que estamos detrás de tu reflejo todos los días –dijo, apresurado y cortante, unos fragmentos más arriba- me dicen ansiedad y me mandan siempre a callar, tengo muchas cosas para decirte… - ¡basta! –dijeron todos al unísono incluyendo Esteban. - no tengas miedo, podes tocarnos… -dijo sonriente uno de ellos.
Esteban se acercó y estiró su mano hasta el espejo.
- ¡no lo hagas es una trampa! ¡no le hagas caso a mentiroso! –se escuchó decir pero Esteban ya había tocado el espejo.
Frente a él se vio a si mismo multiplicado, estiró la mano pero se encontró con una pared de vidrio que no lo dejaba avanzar.
- gracias, necesitábamos salir –dijo uno de ellos mientras elongaba su cuerpo. - ya sé que podemos hacer muchachos, hagámonos pasar por él. - ya somos él–respondió otro. - agg, si lo sé, digo, hagamos como si fuéramos él y nada de esto hubiera pasado. - podemos ir a su dormitorio... - yo no me sumo. - si ya nos dimos cuenta –dijo otro mientras lo miraba despectivamente.
Esteban apoyó sus manos sobre el vidrio.
- Ey, ey, minuto, no, no, ¿qué están diciendo? ¡están locos! - ¿nosotros? No… el que está loco sos vos –le respondió uno de ellos. - Vamos, mucho tiempo encerrados, tengo ganas de divertirme un rato –se frotó las manos y salió del baño.
Esteban golpeó el vidrio con todas sus fuerzas mientras observaba como salían uno a uno de ahí. Como no podía moverse más allá del plano del espejo decidió desviar su mirada.
Se quedó solo mirando el espacio reducido que le ofrecía el plano del espejo. Al comienzo pensó que debía ser un sueño y esperó a que este termine, luego, a vistas que nada de eso ocurría comenzó a dar golpes impotentes al vidrio. No soportaba que esto le estuviera pasando a él. Estar quieto frente a la misma pared sin saber cómo salir luego se dio cuenta que ya no tenía otros pensamientos en su cabeza, estaba él solo.
Lo único que le pertenecía ahora era su cuerpo, sentía su respiración, el latir de su corazón, el tacto de su piel. Esteban había perdido todo tipo de emocionalidad y solo podía pensar en una cosa, quería salir, quería salir.
Al baño entró llorando Vanina que se miraba al espejo pero solo podía ver su reflejo.
- hola –dijo Esteban.
Vanina, asustada, giró su cabeza buscando alguien tras ella.
- soy yo Esteban, detrás del espejo.
Vanina retrocedió, tras unos segundos se abalanzó sobre la canilla, la abrió y refregó su cara sobre el agua mientras respiraba con fuerza. Tomó la toalla y hundió su cara mojada en esta.
- no estás loca –le animó Esteban - ¡no te veo! - no me vas a poder ver, estoy atrapado en el espejo… - ¿cómo? -aportó Vanina a la confusión. - no lo sé...pero…a mí… tan solo… me gustaría… volver a poder tocarte… -dijo Esteban vacilante.
Vanina, confundida, estiró lentamente su mano hacia el espejo ante la mirada expectante de Esteban.
Knock, knock.
- ¿Estás bien Esteban? –dijo tras la puerta del baño Vanina. - ¿cómo?
Vanina abrió la puerta.
- Dale apurate que nos tenemos que ir. ¿Estás bien? ¿qué le pasó al espejo? - dijo Vanina tras ver el estado del baño. - sí, sí, fue un accidente –respondió Esteban y ambos salieron del baño- se ve que estaba mal colgado el espejo del baño.
- ¡cómo se nubló! –dijo la voz lejana de Vanina mientras caminaban hacia la puerta. - sí, bastante –respondió la voz de Esteban mientras desde el baño se oía el sonido que hacía la puerta al cerrarse - y no parecería que fuera a despejarse.



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